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FICA se enorgullece en haber acompañado a Hernán Findling y Oliver Kolker
en la producción de un film que engrandece al cine nacional.

 
Industrias Culturales Argentinas
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Omar Galliani
"nocturno"
30-06-2010
 

Cada noche de agosto me traías las rosas rojas porque yo no estaba allí y mirabas erguida las vidas de Alejandro, a quien en un tiempo estaban suspendidos los dones luminosos que hoy espejan tus ojos entre hojas de cuchillo y playas-web virtuales. No había pensado jamás dibujar tantas rosas, pero hoy que tengo sobre la mesa cuarenta y cinco quiero recogerlas todas en una noche y dedicarlas al alba cuando mi piano mudo invoca la primera nota. Los pianos cerrados suenan mejor porque puedes imaginar los sonidos. A veces las ejecuciones desilusionan porque tienen un tiempo.

El tiempo, como sabes, es el mismo de las cuarenta y cinco rosas que te he regalado.
A cada rosa le seguirá otra. Muriendo, la rosa se regenera a sí misma como una nota, perdiéndose, anuncia la siguiente. En la pausa, en el silencio que transcurre, queda la espera. No es el olvido o la turbación de que pueda darnos miedo, sino el deseo de la nueva armonía hecha de la nada y de la esencia. Preludio de una nueva obra.

Las obras que más amo las he dibujado de noche. Y tú lo sabes. A veces la luz es demasiado fuerte y los ojos no ven lo que quieres ver. En el abandono de la noche, la fisicidad de los cuerpos se atrae; la mano entonces cumple gestos más lentos, la sangre pulsa mejor en las venas y te puedes conceder el lujo de las estrellas donde quisieras suspender tu piano todavía cerrado y las rosas y las calaveras se convierten en planetas, astillas o pétalos, y arrojarlos y verlos en lenta caída entre tus manos en mis manos. He llenado el papel; el margen del dibujo siente la mina como un bisturí sobre un teclado de marfil. De la simplicidad de los cuerpos sabemos tantas cosas, de lo infinitamente pequeño a lo grande, pero del sonido poco o nada. Queda la antigua frase de un libro y tantos sonidos que finalmente se convierten solamente en ruidos.

En el silencio genuflexo de los cielos podríamos escuchar la única nota excelsa. Tímpano infinito para un Mundo finito para escuchar las melodías, dóciles criadas de nuestras noches de nostalgia o de noches en las carreteras transmitidas desde infinitos puentes de radio o satélites silenciosos suspendidos más allá de la tierra. De este silencio no tengo diapasón, he detenido un instante, señales infinitas escuchadas desde las venas de una madera o de un latido lento y veloz que mi corazón da cada segundo, minuto, hora, día, tiempo.
¡El tiempo se ha reunido en un sonido, el sonido ha restituido el tiempo!
Nocturno cae y suspende las instancias del tiempo. Invocándolas abre y cierra la vida entregándolas junto a la unidad de la belleza y del dolor. La belleza habita el tiempo en su devenir, consciente del propio fin.  

Dibujarte una rosa no ha sido difícil, he diseñado tantas esta noche. No estoy cansado. Cada rosa es distinta a la otra. El rojo ha hecho implosión en el negro, en el gris, en el blanco. En la sombra del dibujo las rosas caen iguales y distintas. El sujeto se anula en el objeto. El peregrinaje de los códigos esotéricos se mezcla con la rosa de los perfumes y de los ungüentos. Medicamentosa y absorta domina para siempre las páginas atravesadas de amores difíciles o corona diáfanas y dulces Madonas o reúne trágicas gestas de santas genuflexas orantes y en éxtasis breves e infinitos.

Sus pétalos los puedes contar en las cestas de Dante Gabriel Rossetti o en las cajas de oro de Yves Klein, entre las vértebras consumadas de Frida Kahlo o en los minúsculos dibujos de Matthew Barney. Se expresan al ocaso cuando su perfume es más intenso, se recogen al alba cuando el rocío todavía lo retiene.

Hoy las rosas perfuman menos, drogadas por largos viajes recogen todavía alguna lágrima de amor o de muerte. Te han tatuado una rosa un día y tú me guiaste la mano en la forma y el tamaño. La piel está caliente, aunque la rosa está en mayo, en el mes de la virgen y de sus letanías de alegría y dolor. Ciertamente la noche ha marcado más que tantas otras horas el destino de la pintura, de la música, de la poesía. Si la escuchas de noche, la música te entra mejor, así como la intermitencia de las luces en el asfalto sobre las pistas de los aeropuertos o dentro de un cáliz de vino entre burbujas que salen y ascienden. Muchas veces te dije que en mí las obras nacen volando. En la ausencia de la hoja mido la espera de la obra.

He pensado en dibujar uno de estos vuelos. Nocturno nació de noche sobre las terrazas de dos hoteles distintos y lejanos, uno en Viareggio en Toscana (El Príncipe), el otro en China en Hong Kong (Península). Geografías lejanas para una obra nacida volando, suspendida entre las luces nocturnas de aviones despegando y lámparas de pescadores en el mar.

Alguno dice que lo temas nacen en mi estudio, en casa, pero el dibujo es un viaje, no logro detenerlo. Se perderá probablemente en algún aeropuerto o declarará su cansancio. Nocturno es un pasaje de ida...

En la noche de Nocturno caen ritmados cuarenta y cinco calaveras en rotaciones diferentes o iguales. El motivo estético de la calavera asume valencias astronómicas. Galaxia del fin y del inicio derrotada en la elegancia del horror. Vanitas indulgente sublima los propios huesos en una claridad de un pulsar o un quasar, distinguiendo en la esferericidad del hueso la cercanía o la distancia del planeta.

Es sabido cómo las esfericidades se adaptan a la velocidad. En la balística de la calavera sopla todavía algo de originario y metafísico. ¡Será por esto que domina siempre entre las manos o los apéndices de los santos genuflexos o a punto de emprender el vuelo!
¿Hacia dónde? ¡El dónde de la fe es un lugar icónico! ¡Por otra parte la astronomía lo es! Cada día descubrimos nuevas estrellas, así como nacen nuevos santos. El calendario de lo posible y de lo imposible está todavía abierto. Te digo estas cosas porque el tiempo de las rosas, de los huesos y de la noche tiene el mismo ritmo.

                                                      Trivandrum – Kerala – India del Sur  01/01/08

 

15 imágenes

Curadores:

Alessandro Romanini
Massimo Scaringella

 
     
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Viamonte 1430 2° Piso - Capital Federal - (54-11) 4371-9800